La alianza entre el VASINFIN (Vallejo Sin Fronteras Instituto) en Lima y su contraparte en Brasil, bajo la égida del grupo Arquipélagos Mestiços (AME), no representa una simple colaboración institucional, sino la activación de un sistema de pensamiento que Pedro Granados y Amálio Pinheiro han denominado como el Pensamiento Simétrico. Esta unión conceptual propone que la obra de César Vallejo, particularmente tras el centenario de Trilce, debe ser leída no como un objeto de estudio literario estático, sino como un organismo hidrológico: un archipiélago donde el texto es la isla y el pensamiento que los une es un mar de fuerzas gravitacionales, rítmicas y ontológicas.
Desde la perspectiva del multinaturalismo y el giro postantropocéntrico, la reflexión de Pinheiro sitúa a Vallejo como el punto nodal donde las Américas Latinas se encuentran con el mundo. Aquí, el lenguaje de Vallejo deja de ser una lengua “estándar” para convertirse en una intralengua mestiza, un tejido donde conviven el barroco, el mito de Inkarrí, las sonoridades de la marinera y el huaino, y la vanguardia caníbal. Esta lectura brasileña, profundamente influenciada por la “transcreación” de Haroldo de Campos, desplaza el eje de la interpretación: ya no buscamos en Vallejo al poeta “plañidero” o puramente ideológico, sino al poeta del performance corporal. Para Granados y Pinheiro, la letra de Trilce no se puede separar de su coreografía; el poema es un adjetivo donde “crece hierba”, una entidad viva que desafía la racionalidad occidentalizante y su domesticidad lineal.
Este nuevo paradigma de investigación busca rescatar lo que Vallejo llamaba la “profecía de la poesía”. Al habitar Europa, Vallejo no actuó como un migrante asimilado, sino como un “ciudadano del universo” que hacía folclore de lo moderno. Esta inversión jerárquica es fundamental para el Pensamiento Simétrico: la modernidad es solo una mitad del arte; la otra mitad es lo eterno e inmutable, aquello que conecta la vanguardia con el mito solar. En este sentido, Trilce deja de ser meramente un poemario vanguardista para revelarse como un manifiesto de la existencia misma, donde la red oximorónica de su estructura —alegría en la tristeza, colectivo en la soledad— obliga al lector a una revuelta neuro-sensitiva.
Finalmente, la importancia poético-política de esta alianza radica en la traducción transcultural. Al trasvasar a Vallejo al portugués o al portuñol “marchetado de guaraní”, se pone al descubierto la médula palpitante de una lengua que sobrevive entre los escombros de las historias oficiales. La meta de esta línea de investigación para 2026 es, por tanto, superar el narcisismo y el nihilismo de la crítica contemporánea para alcanzar un “giro de beatitud” (en términos de Spinoza). Se trata de entender que El Archipiélago Vallejo es el mapa de un sistema donde la poesía es la fuerza que cohesiona lo disperso, transformando la lectura aislada en una comprensión total, orgánica y vibrante del pluriverso vallejiano.
© Pedro Granados, 2026
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